La Plaza de toros de la Glorieta








foto 1. Fundadores de la Plaza de Toros, Venancio Gombau.



foto 2. Construcción de la plaza de toros, Luis González de la Huebra.



foto 3. Exterior de la plaza de toros de la Glorieta. Desconocemos el autor.



foto 4. Paseíllo en la plaza de toros de “la Glorieta”, 1893. Autor desconocido. Archivo Huebra. La familia de D. Luis González de la Huebra, propietaria de esta fotografía de autor desconocido, ha conservado esta imagen como una de las primeras obtenidas en una corrida en la plaza de toros de “la Glorieta”. No parece tratarse de la corrida de inauguración, si damos por ciertas algunas de las crónicas en las que se puede leer que el paseíllo quedó deslucido por la lluvia, pero lo innegable es la antigüedad de la imagen y su extremada cercanía en el tiempo a la inauguración de la plaza de “La Glorieta”..



foto 5. Plaza de toros de la Glorieta. Fotografía de Luis González de la Huebra.



foto 6. El entorno de La Glorieta se encuentra en obras en esta postal del cambio de siglo.



foto 7. Tarjeta postal de finales del siglo XIX.



foto 8. Palcos de la plaza de toros de la Glorieta. Fotografía de Luis González de la Huebra, 1903. "Los arabescos palcos de la Glorieta están repletos esperando que resuenen los clarines y retumben los timbales anunciando la salida del toro. Las damas distinguidas, ataviadas con gráciles mantillas y sombreros de fantasía, se engalanan, aún encorsetadas, con elegantes vestidos, de "París", en terciopelo y muselinas. Ellos, cubiertos con sombreros anchos de banda clara, algunos con bombín o chistera, lucen chaquetas de hombros acolchados y anchos, sobre camisas sin collar; que agregado uno, a cual más elegante, mediante pernos, y emparejado a la corbata proporcionan el signo distintivo de su clase acomodada. Juntos, pero no revueltos, asisten al "espectáculo" con las clases sociales menos favorecidas.".



foto 9. Plaza de toros de la Glorieta con su entorno urbanizado-1. Venancio Gombau.



foto 10. Plaza de toros de la Glorieta con su entorno urbanizado-2. Venancio Gombau.



foto 11. Plaza de toros de la Glorieta con su entorno urbanizado-3 (Vista desde la plaza de toros). Venancio Gombau.



foto 12. Tarjeta postal de la plaza de toros de La Glorieta.



foto 13. Tarjeta postal de la plaza de toros de La Glorieta.



foto 14. Tarjeta postal de la plaza de toros de La Glorieta.



foto 15. Tarjeta postal de la plaza de toros de La Glorieta.



foto 16. Tarde de toros. Venancio Gombau, años 20..



foto 17. Charras en los toros. Venancio Gombau, años 20..



foto 18. La salida de los toros, Cándido Ansede, década de 1920.



foto 19. La Glorieta fotografiada por Cándido Ansede, ca. 1930.



foto 20. La glorieta fotografiada desde el norte por Cándido Ansede, posterior a 1925..



foto 21. Viendo el cartel de los toros en el escaparate de Horna Fotógrafo. Ángel de Horna..



foto 22. Cola de autobuses a los toros en la Plaza Mayor. Guzmán Gombau.



foto 23. Aparcándo para los toros, Guzmán Gombau.



foto 24. Colándose en los toros, Guzmán Gombau.



foto 25. Salida de los toros, Guzmán Gombau.





El origen del proyecto: la tertulia del café Suizo 

La idea de la construcción de una nueva plaza de toros en Salamanca nació, al decir de sus progenitores, en una tertulia que de forma habitual se formaba en el café Suizo a principios de la década de 18901. Una tertulia que bien podría clasificarse como comercial, a juzgar por las ocupaciones de la mayor parte de sus integrantes, distinguiéndose por ello de otras tertulias del mismo café de naturaleza cultural o taurina. La actualidad política y económica y el debate sobre posibles nuevos proyectos industriales en la ciudad centraban sus temas de discusión. La idea de fomentar las corridas de toros, que en aquel momento se consideraba como el acto de mayor atractivo de las Ferias y Fiestas de Salamanca, surgió en la conversación. A pesar de que por entonces, y desde 1864, Salamanca disponía de una plaza de toros, cronológicamente la segunda, situada en el entorno actual de la plaza de Julián Sánchez "el Charro", la calle Pérez Oliva, la de Maldonado Ocampo y la plaza de Gabriel y Galán, la construcción de un coso moderno y con un mayor aforo permitiría la contratación de los mejores espadas y redundaría en una mayor atracción de forasteros que generaría mayor beneficio para la ciudad, su comercio e industria. Los tertulianos estaban tan entusiasmados con la idea que desde ese momento la convirtieron en proyecto, los catorce contertulios que, según D. Mariano Rodríguez Galván2, se encontraban presentes aportaron para la empresa 1.000 duros (5.000 pesetas) cada uno. Al día siguiente D. Mariano con la ayuda de D. Luis González de la Huebra reunieron 13.000 duros más recorriendo comercios, industrias y casas particulares, alcanzando lo recaudado solo en el primer día las 135.000 pesetas. Los inicios fueron ágiles y se compraron seis terrenos que D. Basilio García Polo y D. Pablo García y García cedieron, en muy buenas condiciones, en la zona de la Glorieta que acabó dando su nombre a la plaza.

Fundadores de la Plaza de Toros, Venancio Gombau

La lista de los asistentes aquel día, si es que realmente hubo un día concreto para la gestación del proyecto, varía en el recuerdo de los asistentes. Pero podemos estar más o menos seguros que los que allí se encontraban figuran en la siguiente lista:

Gonzalo Mier y Piernavieja. Gerente de la industria Moneo, donde entró a trabajar a los 12 años. Dirigió la empresa asociado con César Santos Allen. Tras su muerte en 1903 su hija Elvira Mier Durán se casó con Filiberto Villalobos González, sobrino de Cecilio González Domingo.

Matías Prieto Lobato. Natural de Zamora donde fue concejal y diputado provincial hacia el año 70 y 73. Llegó a Salamanca en 1884 para atender el negocio de ultramarinos en la calle Concejo,3 que había abierto su hijo Manuel, padre de Enrique Prieto, muerto prematuramente. Fue concejal, alcalde de la ciudad y presidente de la Cámara de Comercio. Recibió la encomienda de Isabel la Católica por su humanitaria labor durante la epidemia colérica. Falleció en Corrales de Zamora en febrero de 1919 a los 95 años de edad.

José Martín Benito. Propietario, banquero, concejal, diputado provincial, fundador y presidente del Monte de Piedad y Caja de Ahorros y alma de la Escuela de San Eloy de la que fue regente. Falleció el 29 noviembre de 1914.

Lisardo Romero Lozano. Comerciante e Industrial, suya fue la fábrica de Harinas del Sur, además de otros negocios, almacenes de maderas y concesiones de Tabacos. Fue concejal del Ayuntamiento. Falleció en Salamanca en Noviembre de 1904.

Raimundo Faure Salas. Natural de Béjar, Ingeniero Agrónomo de la provincia y  representante de la compañía de ferrocarriles del Oeste de España, lo cual generó ciertas protestas por incompatibilidad con el cargo público. Fue jefe del 9º distrito agronómico , Salamanca, Valladolid, Palencia y Zamora y secretario de Agricultura, Industria y Comercio.

Fernando Íscar Juárez. Comerciante, concejal, alcalde de la ciudad, diputado provincial, consejero del Banco de España en la sucursal de Salamanca y poseedor de la Gran Cruz de Isabel la Católica. Murió en Salamanca el 26 de agosto de 1900.

Florencio Rodríguez Vega Buffin. Patriarca de la banca privada en Salamanca. Herederos de su negocio de banca (1850) fueron la banca de Matías Blanco Cobaleda y la de hijo de Florentino Rodríguez Vega. La banca de Matías Blanco Cobaleda, yerno de Florencio, mutó sucesivamente en Banco de Salamanca y Banco Castilla para acabar en la esfera del Banco Popular. La banca hijo de Florentino Rodríguez Vega fue adquirida en 1925 por la banca de Julián Coca Gascón para su traslado de Guijuelo a Salamanca, transformada en Banco Coca fue absorbida por el Banesto en 1978, que tras múltiples problemas quedó integrada en el Banco Santander en 2013. Florentino Rodríguez Vega falleció en Salamanca el 2 de marzo de 1902.
  
Vicente García Martín. Comerciante, industrial, joyero y concejal republicano del Ayuntamiento de Salamanca. Presidente del consejo de administración de la Caja de Ahorros. En enero de 1905 tras la muerte de Vicente Rodríguez Fabrés adquirió por subasta, junto a su hermano Federico, los bajos de la casa de aquel en la plaza Mayor con el objeto de ser dedicados a joyería, cervecería o café. Ese mismo año abrió el Novelty. Además de constructor de la plaza de toros fue presidente de la Unión Popular, empresa que se constituyó para la explotación de dicha plaza cuando fracasó la gestión de la empresa constructora. Se jubiló en diciembre de 1930 traspasando el local de joyería que su familia había mantenido durante 120 años.

Federico García Martín. Licenciado en Farmacia y Medicina, joyero, industrial, concejal de Ayuntamiento de Salamanca. Miembro de la Unión republicana. Formó junto a su hermano la razón social Hijos de Fernando García. Murió en Madrid el 23 de abril de 1920.

Fernando Sainz Pardo. Propietario e industrial de panadería (Tahona de San Bernardo). Concejal del Ayuntamiento, políticamente conservador y monárquico. En su juventud presidente del Club de Velocipedistas Salmantinos. Falleció el 26 de enero de 1914.

José Santos. Empresario hostelero, propietario de la Fonda del Comercio (calle Concejo, 47 esquina Plaza Mayor) y director y co-socio del hotel del Comercio junto a D. José Cea, D. Lisardo Romero y D. Francisco Núñez Izquierdo y desde 1890, con esta misma sociedad, del café Suizo. Como otros miembros del comercio y la industria salmantina, intervino como concejal republicano en la política local. Murió en marzo de 1902.

Laureano Íscar Juárez. Propietario y comerciante del textil con tienda en la plaza del Mercado junto a su hermano Fernando.

Luis González de la Huebra. Comerciante en su tienda de la calle de San Pablo. Muy popular y activo en la renovación de la ciudad. Dejó como testimonio de su época gran cantidad de fotografías y muchos datos anotados sobre su negocio y las instituciones en las que dedicó su tiempo debido a la gran meticulosidad. Falleció en Salamanca a los 75 años el 15 de diciembre de 1922.

Mariano Rodríguez Galván. Comerciante en su tienda de la plaza del Corrillo inaugurada en 11 de marzo de 1870. Aunque nació en Medina de Rioseco (Valladolid) estuvo fuertemente implicado en la vida pública salmantina. Presidente de la Cámara de Comercio y presidente del Condominio de la plaza de toros. Falleció el 3 de marzo de 1927.

Anselmo Pérez Moneo. Comerciante en su tienda de la plaza del Corrillo nº 6, dedicado fundamentalmente a taller hojalatero, vidriero y lampista. Industrial muy activo, intervino en el alumbrado y abastecimiento de aguas de la ciudad. Junto con Ramón Hernández Pérez, Luis Ansede Lorenzo y Lisardo Romero Lozano constituyó la sociedad Pérez Moneo y Compañía dedicada a la fundición, que con el tiempo pasó a ser Moneo, Hijo y Compañía para terminar como Moneo e Hijo S.A. Falleció el 20 de enero de 1897.
  
Sebastián Gorjón. Notario en Ledesma, resultó electo para la ciudad de Cadiz, destino que permutó con D. Celedonio Miguel Gómez de cuyo puesto de Salamanca tomó posesión en 1885. Ocupó el mismo despacho que su antecesor en la calle de la Rúa, 36. Fue diputado provincial y Presidente de la Junta Directiva de la Sociedad Explotadora de la plaza de toros. Falleció el 23 de octubre de 1901.
  
Lorenzo Velasco González. Licenciado y  Doctor en Derecho. Ejerció la abogacía, fue Presidente de la Academia de Jurisprudencia de Salamanca y Secretario del Ayuntamiento y de la Academia de San Eloy. Falleció en 17 de mayo de 1922 a su muerte repartió su fortuna entre los pobres y donó su biblioteca a la Universidad.

Cipriano Duran Pérez. Procurador de los tribunales, colegio del que fue decano, con despacho en la plaza de las Agustinas, 4. Concejal republicano del Ayuntamiento de Salamanca, 2º teniente de alcalde y alcalde accidental en 1898. Presidente del Círculo Mercantil. Amigo inseparable de D. José Martín Benito. Falleció el 4 de marzo de 1917, presidiendo el duelo D.Filiberto Villalobos debido a que D. Cipriano era abuelo de su mujer, Elvira Mier Durán.

Teodoro Valle  Alonso. Ganadero de toro bravo hasta que vendió su ganadería a Dionisio Peláez. Fallecido en Villanueva de Cañedo el 23 de noviembre de 1923 a la edad de 88 años.
La ganadería de Teodoro Valle (Valencia de la Encomienda) Fundada por el marqués de Castrojanillos vecino de Pajares de los Oteros. Se lidiaron sus toros en Madrid en 1814 alcanzando gran prestigio. A la muerte del marqués en 1825 fue comprada por don Francisco Reperuelos, vecino de Benavente. Se afirmó y mejoró la casta con reses del duque de Osma y de Veragua. Más tarde aparece como propiedad de don Fernando Gutiérrez y con sus toros lidiando con éxito en plazas de media España, entre ellas en Madrid en 1851. Aconsejado por don Francisco Arjona (Cúchares), que dirigió la tienta del año 64, adquirió un semental de la ganadería de don Nazario Carriquiri y separó para el cruce las mejores vacas. Poco tiempo después vendió su ganadería por mitad a los señores don Teodoro Valle y don Galo Aizcorbe, de Valencia de la Encomienda. Al morir don Galo su viuda e hijos vendieron su mitad a don Teodoro del Valle con derechos de divisa, hierro y antigüedad.

Ramón Fernández de Córdoba. Segundo hijo de los marqueses del Vado del Maestre, D Fernando Fernández de Córdoba y Vera de Aragón y Dª Antonia Bermúdez de Castro y Rascón. Presidente de la Junta de Accionistas de la plaza de toros. Propietario y ganadero. Falleció en 1914.

Francisco Núñez Izquierdo.(1851-1931) Comerciante, impresor y librero. Editor y propietario del diario El Adelanto. Natural de Valladolid, siguió a su padre médico destinado en Peñaranda de Bracamonte donde comenzó su carrera como impresor, trasladándose pronto a Salamanca. Gran impulsor del desarrollo y la modernidad en Salamanca, donde desempeñó diversos cargos públicos: concejal del Ayuntamiento de Salamanca y presidente de la Cámara de Comercio.



La oposición al proyecto 

No todo el mundo estuvo de acuerdo con la construcción del coso. Los opositores anti taurinos, que también los hubo en esa época como en otras anteriores, desplegaron todo tipo de razones éticas contra el maltrato animal. Baste la frase de D. Federico Rouge, "Los límites de nuestra antigua plaza de toros eran, en verdad, estrechos e insuficientes para contener tanta barbaridad como dentro se comete"  publicada en el diario La Libertad el 10 de octubre de 1891. Otros intelectuales como Unamuno o Pedro Dorado defendieron posturas semejantes, acusando a las corridas de toros de ser un acto de incultura y de barbarie, freno de toda posibilidad de adelanto social. Posturas que califican los toros como una actividad generadora de seres pusilánimes y descerebrados solo vitalizadora de bajos instintos. Se argumentaron además razones de tipo economicistas con las que se ponía de manifiesto lo aberrante de un proyecto altamente costoso ante la enorme cantidad de necesidades de toda índole que tenía la ciudad. Tal vez, la más curiosa de las protestas contra la nueva plaza de toros fue la emitida por el arquitecto D. Joaquín de Vargas quien criticó duramente el proyecto constructivo. En el trasfondo de su “artística” protesta quizás estaban presentes las disputas sobre competencias que en ese momento dirimían ingenieros y arquitectos y quizás también el método de elección del proyecto para el que no se convocó un concurso público para su adjudicación.


A pesar de la oposición, poco efectiva a nivel popular, el entusiasmo era grande entre los comerciantes. El momento era propicio para la tauromaquia, la afición en esos años iba en aumento, al menos la asistencia a las corridas y en el dinero desembolsado en ello. A la esperanza en el éxito de la empresa se unía el hecho de haber sido creada por el cooperativismo salmantino, una realidad que si perduraba y se repetía podía sacar al comercio y la industria de Salamanca de la apatía en que se encontraba.



El Edificio


La plaza de toros de “la Glorieta” fue construida por una sociedad anónima denominada, de manera muy descriptiva, “La constructora de la nueva plaza de toros S.A.” (constituida el 25 de octubre de 1891). Fue establecida con la aportación económica de 213 comerciantes, industriales y propietarios de Salamanca que adquirieron 750 acciones con un valor de 500 ptas. cada una y sin que ninguno de ellos tuviese un valor superior a 20.000 pesetas3.

Fue construida muy rápidamente, en apenas quince meses. Se había iniciado su construcción el lunes 30 de mayo de 1892 y como estaba previsto se inauguró el día 11 de septiembre de 1893. Posee un diámetro exterior de 88 metros, su fachada se construyó en ladrillo con recercos de piedra de villamayor, formando un polígono de 70 lados con siete pabellones alternados con galerías de arcos con columnas y arquerías de fundición. Está catalogada dentro de la arquitectura ecléctica y solo en los palcos interiores muestra decoración arabesca. El ruedo tiene un diámetro de 54 metros. Inicialmente los espectadores que podía contener la plaza eran de 5.839 en el tendido, 2.722 en las gradas y 2.297 en los palcos y andanadas, considerando un asiento de 44 centímetros, un total de 10.858 personas sentadas. Hoy la empresa anuncia un aforo de 11.800, mil más pese a haber colocado asientos en 1993.


Construcción de la Plaza de la Glorieta. Luis González de la Huebra


El proyecto fue ejecutado por el ingeniero D. Mariano Carderera con el que colaboró el ingeniero de caminos D. Gumersindo Canals al parecer encargado de los planos de situación de la obra por su posición entre dos carreteras. La dirección facultativa quedó en manos del ingeniero agrónomo, maestro de obras, diputado provincial y catedrático de la Facultad de Ciencias D. Cecilio González Domingo. Fue construida por las empresas salmantinas de los Srs. D. Agustín Sánchez, D. Tomás Pierna y D. Manuel Martínez, actuando como sobrestante D. Adrián Carmona. Costó 452.193 pesetas.


La Junta Administradora, elegida en la Junta General de Accionistas de la nueva plaza, que se encargó de gestionar la construcción estaba formada por:

Presidente  D. Fernando íscar, del comercio.
Vicepresidente  D. Eloy Lamamie de Clairac, propietario y ganadero.
Tesorero  D. José Martín Benito, propietario.
Contador  D. Vicente García Martín, del comercio.
Vocal  D. Lisardo Romero, industrial.
Vocal  D. Raimundo Faure y Salas, ingeniero agrónomo.
Secretario  D. Luis Huebra, del comercio

Miembros todos de la tertulia del Suizo.





La inauguración

Los toreros contratados para las corridas de Ferias de 1893 fueron D. Luis Mazzantini y D. Rafael Guerra “Guerrita”, entonces afamados espadas, y así reza en los carteles anunciadores del evento. Sin embargo, al atardecer del día 7 de septiembre llegó a la ciudad un alarmante telegrama. Estaba emitido desde Murcia y firmado por el propio Mazzantini. Decía así: “Toros Cura Solís, buenos. Guerrita cogido, cornada cuello. Yo, sin novedad. Maté cinco toros. Salgo esta noche.” (Salió hacia Segovia donde toreó el día 10)

Paseíllo en la plaza de toros de “la Glorieta”, 1893. Autor desconocido. Archivo Huebra.
La familia de D. Luis González de la Huebra, propietaria de esta fotografía de autor desconocido, ha conservado esta imagen como una de las primeras obtenidas en una corrida en la plaza de toros de “la Glorieta”. No parece tratarse de la corrida de inauguración, si damos por ciertas algunas de las crónicas en las que se puede leer que el paseíllo quedó deslucido por la lluvia4 , pero lo innegable es la antigüedad de la imagen y su extremada cercanía en el tiempo a la inauguración de la plaza de “La Glorieta”.

Tras confirmar la cogida que, aunque leve, impediría a "Guerrita" participar en la Feria, se iniciaron las gestiones para tratar de salvar los carteles. Pudo afortunadamente contratarse al torero cordobés D. Rafael Bejarano “Torerito” para las corridas de los días 11 y 12 y a D. Antonio Arana Carmona “Jarana”, que compartió cartel con Mazzantini y “Torerito”, para el día 13.
La primera corrida de “la Glorieta” fue lidiada “mano a mano”, como era normal en la época, por Mazzantini y “Torerito”. El lleno era total. El primer toro, negro listón, de nombre “Ranchero”, de la ganadería de D. Eloy Lamamie de Clairac, fue muerto por Mazzantini de una estocada, no sin antes llevarse por delante a un par de caballos en la suerte de varas, a la que estos acudían, con el riesgo de una muy probable muerte, sin la protección del peto que no fue de uso obligatorio hasta 1928. En las crónicas, en las que como es normal varían las opiniones, se dice que “Torerito” obtuvo una oreja con el segundo toro y estuvo bien en sus otros dos. Por contra, Mazzantini estuvo mal en los tres, tan mal que, al parecer, fue amonestado por el Sr. Girón Severini, presidente de la corrida y alcalde de Salamanca, curiosamente, como Mazzantini, de apellido italiano.
Los que peor salieron fueron, sin duda, los seis toros y los doce caballos que acabaron muertos esa tarde.

Palcos de la plaza de toros de la Glorieta. Fotografía de Luis González de la Huebra, 1903.
"Los arabescos palcos de la Glorieta están repletos esperando que resuenen los clarines y retumben los timbales anunciando la salida del toro. Las damas distinguidas, ataviadas con gráciles mantillas y sombreros de fantasía, se engalanan, aún encorsetadas, con elegantes vestidos, de "París", en terciopelo y muselinas. Ellos, cubiertos con sombreros anchos de banda clara, algunos con bombín o chistera, lucen chaquetas de hombros acolchados y anchos, sobre camisas sin collar; que agregado uno, a cual más elegante, mediante pernos, y emparejado a la corbata proporcionan el signo distintivo de su clase acomodada. Juntos, pero no revueltos, asisten al "espectáculo" con las clases sociales menos favorecidas."


La gestión. No es oro todo lo que reluce.....

Muchas más sombras que luces tuvo la gestión de la plaza de toros de la Glorieta para las más de doscientas familias que aportaron capital en su construcción. Desde la inauguración en 1893, una Junta Directiva elegida por la Junta General de Accionistas trató, sin mucho éxito, de atender la explotación económica de la plaza de toros. En 1911, era tal el problema financiero que, ante la necesidad de realizar algunas obras de mejora necesarias para celebrar las corridas de aquel año, se pensó en hipotecar el coso. Resultaba del todo punto imposible continuar con la gestión, las acciones habían bajado de valor y los ingresos resultaban negativos.
Cada vez aumentaba el número de accionistas partidarios de arrendar la plaza y abandonar la explotación, enfrentándose la sociedad en un debate intenso. Ese mismo año, concluido el tiempo para el que la Sociedad Constructora se formó, se establecieron las bases para la constitución del Condominio de la Plaza de Toros cuya escritura fue firmada el 18 de diciembre de 1911.



En 1913, la aportación económica de los comerciantes y empresarios de la ciudad en una sociedad temporal, promovida por accionistas opuestos al arrendamiento a una entidad privada, permitió que hubiera toros en la Ferias y Fiestas de ese año. 600 acciones de 100 pesetas cada una fueron suscritas íntegramente por empresarios de la ciudad. Esta asociación temporal fue el germen de la sociedad "Unión Popular de la industria y el comercio" constituida en 1915 para el arrendamiento y la consiguiente explotación de la plaza de toros de la Glorieta. Con algunas novedades con respecto a la gestión anterior, como el aumento de una corrida en la feria taurina de septiembre o la celebración de otros espectáculos como actuaciones circenses, charlotadas o empastres, además del subarriendo de algunas de estas y otras actividades, la sociedad Unión Popular arrendó y explotó, con más pena que gloria, la plaza de toros de la Glorieta hasta su disolución en 1932.

A partir de ese momento la plaza de toros se arrendó para su explotación por licitación pública de forma periódica. La primera empresa privada arrendadora fue "Cañizal, Angoso y Olivera" que lo hizo entre 1932 y 1936. Tras la Guerra Civil lo hicieron las empresas de Eduardo Pagés, la Mariseca S.A. y Pedro Balañá. Hasta que llegó el turno de la familia "Chopera" que, ante la baja rentabilidad de las acciones del Condominio, fue comprando gran parte de estas hasta hacerse prácticamente con la titularidad de la plaza y la explotación de la misma, primero con la empresa "Martínez Elizondo" y más tarde con "Martínez Uranga" y "Martínez Flamarique" que hasta 2016 se turnaban en la misión. La venta de acciones del Condominio al Grupo Bal del empresario mejicano Alberto Bailleres, primero las de la viuda de Javier Martínez Uranga y posteriormente las de José Antonio Martínez Uranga, provocó cambios a fines de 2016 en la Junta Administradora del Condominio que quedó presidida por la empresa Global Gudea de Bailleres que estableció como primera medida la firma del contrato para la explotación de la Glorieta con la emplesa Toreo, Arte y Cultura BMF (Baillères Martínez Flamarique)
Hoy el edificio, que no forma parte del Catálogo de Bienes Culturales, aunque sí del Catálogo de Edificios de Interés del Ayuntamiento de Salamanca, con el toreo en decadencia y con más de 120 años de existencia, pronto se enfrentará, si no lo hace ya, a problemas estructurales, de mantenimiento y de adaptación. Ya en 2006 el Ayuntamiento pretendió incluir la plaza de toros de la Glorieta como Equipamiento General dentro del Plan General de Ordenación Urbana, paso que algunos consideran previo a una futura expropiación. ¿Tendremos alguna sorpresa urbanística?



1 La idea de su construcción es, sin embargo, anterior o así parece reflejarlo la nota aparecida en el diario El Progreso del 8 de octubre de 1884 que literalmente dice: "Ha llegado hasta nosotros el rumor de que se proyecta construir en lo alto de la Glorieta una plaza de toros de dos pisos y capaz para contener 17.000 espectadores. Creemos sin embargo que este rumor reconoce por causa el propósito que parece existir de añadir un piso á la Plaza actual, y que se han tergiversado las noticias."

2 En El Adelanto del 11 de septiembre de 1915

3 La familia “Chopera” (Empresas Martínez Elizondo, Martínez Uranga y Martínez Flamarique) fue adquiriendo con el tiempo la mayor parte de las acciones del Condominio de la plaza de toros de “la Glorieta” y se puede decir que, salvo por un reducido número de accionistas que aún conservan su participación, son propietarios del inmueble. Hoy, el Condominio de la plaza de toros de “la Glorieta” está formado por 602 acciones con un valor, en 2010, de 2.000€ cada una

4 Además, al decir de los taurinos, si se tratase de la primera vez que los toreros actuaban en la plaza irían desmonterados. Sin embargo parece ser, pero sin confirmar, que esa norma es de implantación de mediados del siglo XX y anteriormente los toreros hacían el paseíllo siempre con la montera puesta.
Fuentes :
Prensa historica salmantina 1890-1932
Revista taurina La Lidia del 21 de agosto de 1893
Página web de la empresa Chopera
@ C.H. 2016 rev. 12/02/2017